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El humo es el principal riesgo en un incendio: ¿cómo se gestiona?

  • Foto del escritor: SNPCI
    SNPCI
  • hace 4 días
  • 2 min de lectura

El humo mata más que el fuego durante un incendio. La National Fire Protection Association (NFPA) advierte que entre el 50% y el 80% de las víctimas mortales en incendios fallecen por inhalación de humo y no por quemaduras directas, lo que convierte su control en un componente crítico de cualquier estrategia de protección contra incendios.


La mortalidad asociada al humo se explica por su impacto inmediato sobre las personas y sobre las condiciones de evacuación. Reduce la visibilidad, afecta la orientación de los ocupantes, compromete las rutas de escape y puede provocar asfixia, incrementando el riesgo de evacuaciones desordenadas y la exposición a gases tóxicos.


La gestión de humos debe concebirse desde la etapa de diseño de la edificación, como un elemento fundamental para proteger la vida de los ocupantes. Bajo este enfoque, la administración del humo puede entenderse a partir de dos estrategias complementarias: contención y gestión activa de humos.



La estrategia de contención busca limitar la migración del humo desde el área afectada hacia zonas adyacentes, especialmente hacia las rutas de evacuación. Para ello, se emplean barreras físicas, elementos de compartimentación y sistemas de presurización en espacios críticos, con el fin de mantener protegidas las áreas seguras.


Cuando la contención no resulta suficiente, se recurre a la gestión activa de humos como medida complementaria. Esta estrategia incorpora extracción mecánica, ventilación, presurización y control de los patrones de flujo de aire para remover el humo de las zonas comprometidas y preservar condiciones adecuadas para la evacuación y la intervención de los equipos de respuesta.



Estas medidas deben complementarse con una adecuada gestión de las vías de egreso y de los accesos de emergencia. En la práctica, es frecuente encontrar puertas de emergencia abiertas, una condición que compromete las rutas de evacuación y la seguridad de los ocupantes al permitir la infiltración de humo en zonas que deberían permanecer protegidas.


Asimismo, las rutas de egreso también constituyen vías de acceso seguro para los equipos de respuesta, por lo que su protección es esencial. Cuando no se cumple con la normativa o no existe una fiscalización oportuna, se genera una falsa percepción de seguridad: aunque los sistemas de gestión de humos estén instalados, su desempeño puede verse afectado por un uso diario inadecuado o por la falta de control operativo.


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