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OPINIÓN | La transición hacia espumas sin flúor es un cambio necesario con reglas pendientes

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    SNPCI
  • hace 20 minutos
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Por: Octavio Castañeda, presidente de la SNPCI y gerente general de Fire Technology.


El cambio en el mundo de las espumas contra incendio ya es una realidad. La transición desde las espumas fluoradas hacia espumas sin flúor se ha ido consolidando en la normativa internacional. Sin embargo, este proceso avanza acompañado de vacíos regulatorios que generan confusión y afectan a todo el sistema de producción, comercialización y uso de equipos contra incendio.


El principal punto de tensión radica en la falta de reglas claras sobre el uso de espumas fluoradas. Su empleo no está expresamente prohibido desde el punto de vista normativo, pero en la práctica muchos usuarios operan en un terreno cada vez más ambiguo frente a la norma.


Por ejemplo, la NFPA 11 establece que los usuarios deben contar con equipos listados para la espuma que van a utilizar. Hoy, la mayoría aún mantiene reservas de espumas fluoradas y dispone de equipos listados para ese tipo de agente. No obstante, la producción de espumas fluoradas ha concluido a nivel global. En otras palabras, buena parte de los equipos están listados para espumas que, en un futuro cercano, dejarán de estar disponibles una vez que las reservas existentes se agoten.


Este vacío regulatorio se profundiza con las exigencias de prueba. Los usuarios están obligados a someter sus sistemas contra incendio a ensayos periódicos, lo que en muchos casos implica consumir reservas de espumas fluoradas para cumplir con esas pruebas. Pero esas reservas se agotarán, y no todos los equipos serán reemplazados o adaptados oportunamente para operar con espumas sin flúor.


Al mismo tiempo, la NFPA 11 exige mantener reservas suficientes en función del nivel de riesgo. La pregunta es inevitable: ¿cómo se cumple ese requisito cuando las espumas fluoradas siguen siendo necesarias para las pruebas actuales, pero ya no se consiguen en el mercado para reponer las reservas utilizadas?


La transición hacia espumas no fluoradas no consiste únicamente en cambiar de agente extintor. La diferencia de densidades obliga a modificar o reemplazar parte de los sistemas contra incendio, especialmente los equipos que operan con proporcionadores o controladores de caudal. Estas diferencias pueden obligar a que el resto del sistema pudiera requerir un rediseño integral.


Incluso, todos los contenedores en contacto con espumas fluoradas, como bladders, tanques atmosféricos y similares, deberán ser desechados, ya que es la única forma de eliminar los PFAS adheridos a sus superficies internas; un lavado exhaustivo no garantiza la descontaminación total del agente.


Aunque las modificaciones mencionadas son técnicamente viables, el problema es que muchos usuarios ya cuentan con grandes reservas de AFFF y no existe una respuesta normativa clara en el Perú sobre qué hacer con ellas. En algunos países de Europa y en Estados Unidos se está exigiendo la incineración controlada de las espumas fluoradas.

A esto se suma otra complicación: las normas exigen que los equipos contra incendio que utilizan espuma como agente extintor estén listados de acuerdo a la espuma con la que operarán. Esta exigencia se convierte en una limitación cuando se constata que muchos componentes, como pitones, monitores, entre otros, todavía no están listados con las nuevas espumas no fluoradas, mientras que esos mismos equipos están dejando de estar listados con las espumas fluoradas.


En consecuencia, los usuarios pueden estar cumpliendo formalmente con la normativa al mantener sistemas listados, pero esos sistemas fueron certificados para un tipo de espuma que ya no se produce a escala global o que está siendo excluida de los listados vigentes, generando una falsa sensación de cumplimiento normativo.


Es indispensable que los organismos nacionales e internacionales contemplen mecanismos de transición que permitan que este cambio —impulsado por razones ambientales ampliamente reconocidas— no derive en un proceso de incumplimiento masivo de las regulaciones. Las entidades regulatorias deben explicar con claridad qué implica esta transición y garantizar marcos que permitan sostener una protección contra incendios efectiva, realista y técnicamente viable.


No se trata de cuestionar este cambio, que resulta muy positivo desde una perspectiva ambiental, pero el terreno normativo aún no se ha consolidado debidamente. Es necesario contar con reglas claras.


*La SNPCI respeta el intercambio de ideas relacionadas con la protección contra incendios, siendo una agrupación que destaca por el debate técnico y profesional.


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